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El daño económico de una pandemia es inevitable, pero intervenciones dirigidas pueden salvar más vidas y disminuir su impacto social

Según un estudio científico internacional en el que participan las universidades de Zaragoza y la Carlos III de Madrid

Los investigadores Alberto Aleta y Yamir Moreno del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI-UNIZAR) han coliderado este estudio internacional

Este nuevo enfoque de trabajo publicado por la revista Nature Human Behaviour será una herramienta fundamental para hacer frente a futuras crisis similares
Alberto Aleta
(Zaragoza/ Madrid, lunes 20 de noviembre de 2023). De cara a minimizar el impacto de una pandemia en la economía, ¿que sería más efectivo: el confinamiento o dejar que los individuos reduzcan espontáneamente su riesgo de infección? Una investigación publicada recientemente en la revista Nature Human Behaviour por científicos españoles sugiere que estas dos opciones, ampliamente debatidas, conducen a resultados similares, es decir, la economía siempre resultará dañada pero, al menos, con el confinamiento se logrará salvar más vidas.
 
Utilizando un modelo innovador sobre el impacto en la salud y en la economía de las medidas aplicadas durante la pandemia, un equipo internacional en el que participan investigadores de la Universidad de Zaragoza y de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) aborda algunos de los principales debates de medidas durante la pandemia de COVID-19. Dicho modelo, probado utilizando datos de las respuestas de la ciudad de Nueva York ante esta pandemia, permitirá a los gobiernos tomar decisiones difíciles y evaluar qué políticas son las más efectivas para minimizar el impacto socioeconómico de una pandemia en el futuro.
 
El modelo computacional, que ha sido desarrollado por un equipo internacional coliderado por los investigadores Alberto Aleta y Yamir Moreno, del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI-UNIZAR), junto a Marco Pangallo del Instituto CENTAI, en Italia, permite simular con un gran nivel de detalle la evolución de una pandemia, su efecto en la economía y, a su vez, cómo la economía influye en el curso de la pandemia.
 
El modelado de este equilibrio entre salud e impacto económico, publicado en el último número de la revista Nature Human Behaviour, es el resultado de años de trabajo de un equipo interdisciplinar de personal investigador con antecedentes en economía y epidemiología, así como en física, informática y matemáticas aplicadas, todos unidos por una experiencia compartida en ciencia de la complejidad. Este grupo de investigación internacional combinó el modelado económico con datos epidémicos, para crear una herramienta completa que puede predecir los resultados de salud-economía de las medidas políticas y sanitarias durante la pandemia. El modelo desarrollado representa un avance significativo que puede ayudar a los gobiernos a planificar respuestas frente a futuras pandemias.  
 
Entre las conclusiones obtenidas en el estudio sobre la efectividad de las intervenciones gubernamentales los investigadores han encontrado que tanto el confinamiento más estricto como un fuerte cambio de comportamiento llevan a más desempleo y menos muertes por COVID-19. Además, el cierre de industrias no físicas (sin contacto con el cliente), como la manufactura, tiene poco impacto en las infecciones, pero aumenta significativamente el desempleo. Y retrasar el inicio de las medidas de protección apenas ayuda a la economía y empeora los resultados de la epidemia en todos los escenarios.
 
Este estudio también rechaza la idea (más extendida en EEUU que en España) de que la autoprotección de los más vulnerables al virus habría salvado la economía durante la pandemia de COVID-19.En general, sus resultados han revelado que los trabajadores con bajos ingresos son los que soportan un mayor impacto de las decisiones políticas relacionadas con el compromiso salud-economía, es decir, las medidas conducen a más pérdida de empleos y a más vidas salvadas entre los trabajadores de bajos ingresos que entre los trabajadores de altos ingresos.
 
Para Alberto Aleta, investigador del BIFI-UNIZAR y uno de los dos autores principales del trabajo, este estudio arroja luz sobre los criterios divergentes puestos de manifiesto durante la pandemia: “Según unos, los confinamientos no imponían ningún compromiso entre salud y economía, porque si el virus no hubiera permanecido bajo control, la economía habría sido dañada de todos modos. Según otros, con el virus descontrolado, las personas en riesgo disminuirían espontáneamente sus contactos, obteniendo mejores resultados epidemiológicos y económicos, sin compromisos entre salud y economía. Estos debates quedaron sin resolver, en parte, debido a la falta de modelos cuantitativos y basados en datos que pudieran proporcionar evidencia científica clara en favor de una u otra posición. Hasta ahora”.
 
"Estudiar las reglas del comportamiento humano e incorporarlas a los modelos resulta crucial para adoptar las decisiones más eficaces en situaciones de crisis”, afirma Yamir Moreno, director del BIFI- UNIZAR. Y añade: “Nuestro trabajo muestra que la disponibilidad de datos detallados permite construir modelos basados en agentes para estudiar estrategias de mitigación y retroalimentación conductual durante una pandemia. Aunque los confinamientos y el cambio de comportamiento conducen a escenarios similares, estos últimos son el resultado de la autoorganización, mientras que los primeros pueden implementarse tan pronto como sea necesario para lograr la máxima efectividad”.
 
Este artículo de investigación resulta oportuno, dado el debate sobre las medidas durante la COVID-19. “Los gobiernos de todo el mundo han comenzado sus 'momentos de reflexión', revisando la efectividad de una gran variedad de políticas implementadas durante esa pandemia”, señala Esteban Moro, del Centro de Investigación de Sistemas Sociotécnicos del MIT y de la UC3M. El modelo innovador que aporta este consorcio internacional de investigadores ofrece perspectivas detalladas y basadas en datos de movilidad urbana, indicando que tanto los confinamientos forzados como los cambios de comportamiento voluntarios producen importantes impactos en la salud y en la economía. “El modelo desafía la propuesta de que era posible salvar vidas sin producir ningún daño en la economía. Aquellos que proclamaban tales afirmaciones no estaban basándose en análisis cuantitativos”, añade.
 
Este equipo internacional de científicos incluye investigadores del Instituto CENTAI de Turín, la Universidad de Zaragoza; el Complexity Science Hub de Viena; la Universidad Carlos III de Madrid; Northeastern University (Boston & Portland); el Instituto de Pensamiento Económico Nuevo en la Escuela Martin de Oxford; la Escuela Universitaria de Salud Pública Bloomington; el Instituto de Tecnología de Massachusetts; y el Instituto de Santa Fe.
 
Referencia bibliográfica: Marco Pangallo, Alberto Aleta, R. Maria del Rio Chanona, Anton Pichler, David Martín-Corral, Matteo Chinazzi, François Lafond, Marco Ajelli, Esteban Moro, Yamir Moreno, Alessandro Vespignani, y J. Doyne Farmer (2023). “The unequal effects of the health–economy trade-off during the COVID-19 pandemic”, Nature Human Behaviour. https://www.nature.com/articles/s41562-023-01747-x
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