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El proyecto RIDER de la Universidad de Zaragoza advierte del aumento de la “precariedad” en las plataformas de reparto de comida en España

Detrás de cada pedido ya no está el estudiante para ganarse un dinero, sino el trabajador para sacar adelante a su familia, en ocasiones, con un alto grado de formación

El perfil de repartido internacional actual surge de que la flexibilización actual de la legislación laboral y la rigidez de la legislación migratoria

Maribel Casas-Cortés, antropóloga urbana e investigadora Ramón y Cajal (IEDIS-Unizar), coordina desde hace tres años este estudio en el que 24 investigadores han analizado estas plataformas de reparto en cinco ciudades españolas desde el punto de vista económico, sociológico y antropológico

RIDER

(Zaragoza, jueves, 23 de mayo de 2024). Un estudio de investigación de la Universidad de Zaragoza advierte del aumento de la “precariedad e informalidad” en las plataformas de reparto de comida en España, dentro de un mercado laboral que se flexibiliza cada vez más, con un alto desgaste de la salud física y mental, con nula conciliación laboral-familiar y con formas de empleo irregular: sin contratación laboral, con mano de obra disponible disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, y a nivel contractual, desechable. Además se trata de un sector en el que el perfil del repartidor ha cambiado al sustituir a “estudiantes para ganarse un dinero” por trabajadores, en ocasiones, con un alto grado de formación y cualificación, condición propiciada por empresas que aprovechan la flexibilización actual de la legislación laboral y la rigidez de la legislación migratoria.

Estas son algunas de las conclusiones del proyecto de investigación RIDER de la Universidad de Zaragoza, un estudio de investigación sociológica y antropológica sobre el auge de las plataformas de reparto de alimentos en España, especialmente en el período post-COVID, en el que 24 investigadores de centros nacionales e internacionales han analizado estas plataformas de reparto en cinco ciudades españolas desde el punto de vista económico, sociológico y antropológico. Precisamente, estos días Zaragoza ha acogido la reunión científica International Conference on the Platform Economy, que se ha celebrado en el Palacio de la Aljafería y la Facultad de Económicas de Unizar, con investigadores procedentes de Estados Unidos, Argentina, Inglaterra, Portugal y España, e inaugurado por los vicerrectores Rosa Bolea e Ismael Jiménez, de Política Científica y de Profesorado, respectivamente. 

Maribel Casas-Cortés, investigadora Ramón y Cajal, antropóloga urbana, profesora del Dpto. Sociología y Psicología de la Facultad de Economía, además de Co-IP del grupo Sociedad, Creatividad e Incertidumbre (grupo GISCI del IEDIS-Unizar), lidera este proyecto RIDER Culturas emergentes de la precariedad móvil en la gig economy digital: El sector de la comida a domicilio en España”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y por la Agencia Nacional de Investigación. https://riders.unizar.es/proyecto/

Los resultados han sido publicados en revistas científicas de alto impacto y también compartidos con la ciudadanía a través de actividades de transferencia, sobresaliendo la producción de un documental sobre los riders “Que todo salga bien” y la exposición fotográfica “Vidas Rider”. Ambos resultados de carácter científico y divulgativo se pueden visitar en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza.

La investigadora principal Maribel Casas-Cortés señala que hasta ahora el debate dominante ha sido la cuestión contractual, es decir, estatuto de autónomo o estatuto de asalariado, trabajador por cuenta ajena o trabajador por cuenta propia, como si eso fuera el problema y la solución a la cuestión del trabajo digital. “Nuestra investigación ha planteado que eso no es suficiente y lo ha demostrado a través de investigación empírica, tanto a nivel de datos como a nivel etnográfico, es decir, con entrevistas a los repartidores, con observaciones y con toma de fotos de sus vidas cotidianas. Ese debate legal es limitado y no soluciona el problema de base del trabajo digital hoy en día”, subraya.

“Con este estudio se ha abierto el horizonte a muchas otras esferas –diferentes a la contractual- necesarias a tratar para que se logre una solución eficiente y digna para este sector, como coordinar el tema contractual con el tema de la conciliación, con la legislación migratoria, etcétera”.

Maribel Casas-Cortés considera que en este sector se han creado unas condiciones insostenibles para el reparto a largo plazo. “Las compañías se están aprovechando de la flexibilización actual de la legislación laboral y de la rigidez de la legislación migratoria. En este escenario es donde se explica la realidad que tenemos un perfil de repartidor internacional detrás de cada pedido; ya no es el perfil del estudiante para ganarse un dinero, sino de un trabajador para sacar adelante a su familia”.

Además, la investigación ha permitido revelar que buena parte de los repartidores se ven abocados a realizar este trabajo, a pesar de que algunos cuentan con una alta formación, incluso universitaria. “Si a nivel migratorio no te dan otra oportunidad, al menos de momento, la única opción y fácil de acceder es esta, en donde las empresas tienen cuentas multiusuarios, sin una contratación laboral, donde el nivel de informalidad y de precariedad del sector es cada vez más elevado”.

ANEXO CONCLUSIONES

El proyecto se enmarca además en el contexto de la publicación de la Ley Rider, en Mayo 2021, y a nivel internacional, de la Carta para unas condiciones decentes en la economía de plataformas, y con la legislación para el sector de plataformas que se está trabajando desde finales del 2021 con el objetivo de promulgar una Ley Rider que abarque todo el entorno de la Unión Europea: the Platform Work Directive.

El proyecto incluye dos líneas de investigación: Por un lado, una aproximación socio-económica a la economía neoliberal por plataformas a través del análisis de las empresas clave del sector. Este estudio contribuye a los análisis de las compañías de plataformas, centrándose en los modos de producción de beneficios, gestión algorítmica y representación institucional. Y por otro, una aproximación etnográfica a los modos y medios de vida de los riders a través del análisis de sus prácticas cotidianas. Esta investigación contribuye a la descripción y teorización de las prácticas de precariedad, enfatizando la centralidad de la movilidad, tanto urbana como internacional, así como las formas emergentes de logísticas, cuidados, irregularidad laboral y posibles redefiniciones de lo político desde lo cotidiano.

En el estudio participan investigadores de las Ciencias Sociales, específicamente Antropología, Sociología, Economía y Ciencia Política. También de campos interdisciplinares como Estudios Migratorios, Estudios de Movimientos Sociales y Estudios de Género. Además, la perspectiva feminista de la precariedad está atenta a las múltiples coordenadas de la vulnerabilidad más allá de la situación estrictamente laboral: clase, género, dis/capacidad, adscripción étnico-racial o situación administrativa-migratoria.

Algunas de las conclusiones obtenidas hasta el momento son:

Las esperas El reparto no sólo se basa en desplazamientos rápidos y contra reloj en nuestras ciudades. La economía del reparto se basa en largos y numerosos tiempos de inmovilidad. En la práctica del reparto se cobra por pedido. Entre pedido y pedido, hay horas largas sin remuneración ni descanso.

Los espacios públicos. El reparto requiere del uso del espacio público por falta de “oficinas” de las empresas. El uso corporativo de espacios y bienes públicos -plazas, bancos para sentarse, etc. y de espacios privados -baños de restaurantes, etc. ha surgido como tema recurrente en las entrevistas en profundidad realizadas con los repartidores.

La conciliación laboral-familiar. Las empresas prometían que la flexibilidad sería la solución para conciliar horarios y necesidades de cuidado familiar. Nuestra investigación muestra que no es cierto, especialmente en el caso de las madres. Las horas de alta demanda de pedidos son también las horas de mayor intensidad de los cuidados familiares: las comidas, las recogidas de colegios, las veladas nocturnas con los hijos, en los fines de semana y los festivos.

El desgaste de la salud. La exposición prolongada a las inclemencias climáticas, el esfuerzo físico derivado del movimiento acelerado por la ciudad, el riesgo de accidentes y la presión por la entrega a tiempo, el peso de las cargas que transportan a la espalda, las condiciones precarias del trabajo y la incertidumbre en sí que conlleva (pedidos, ingresos, futuro), apuntan a una forma de desgaste específica de este sector.

Gestión algorítmica. La Ley Rider exigió “transparencia algorítmica” a las empresas. Las plataformas no han logrado implementar una regulación sobre las órdenes automatizadas que reciben los repartidores. Hay soluciones a la actual opacidad de la gestión algorítmica, que vigila, jerarquiza y castiga. El componente humano en el diseño e implementación de estas formas de gestión es posible, como nos muestran ejemplos que también hemos estudiado: las cooperativas de plataformas con recursos como CoopCycle, que surgió en Francia y ahora operando en varios países europeos.

La cuestión migratoria. El reparto a domicilio por aplicación es uno de los sectores más internacionalizados del mercado laboral español. Si nos aproximamos al sector del reparto de manera demográfica, el perfil mayoritario coincide con otros sectores muy lejanos de la economía digital: el trabajo agrícola, sobre todo de recolección; las industrias cárnicas; y el servicio doméstico. El trabajo migrante se ha convertido en componente estructural del sector del reparto.

El reparto por aplicación coincide con un perfil de trabajo para el cual no es necesario un estatus completo de ciudadanía, sino una situación administrativa precaria, que no permite gozar de todos los derechos y recursos garantizados por la ley. El estar disponible para repartir con una de estas aplicaciones no se elige libremente, sino que se convierte en una de las pocas opciones para entrar en el mercado laboral nacional.

Las plataformas se insertan en un contexto que, a grandes rasgos, se trata, de un mercado laboral que se flexibiliza cada vez más: menos regulaciones en la contratación, menos inspectores de trabajo en relación al número de puestos que inspeccionar.  Y por otro lado, la migración se regula cada vez más, los permisos se hacen más rígidos, y el número de agentes policiales dedicados a la migración se multiplica y se subvenciona más. Mejorar la vida de los repartidores, pasa por revisar y reformar la legislación migratoria para adaptarse a la movilidad del s.XXI.

En la Conferencia Internacional, la migración reaparece como eje transversal en los diferentes análisis: detrás de cada pedido, hay una política migratoria concreta y una trayectoria migratoria de una persona.

La redacción tanto de la Directiva Europea sobre el trabajo de plataformas, como de su homólogo español, Ley Rider, es insuficiente. El debate político, al tratar el trabajo de plataforma exclusivamente desde el punto de vista contractual, se centra en cuestiones de legislación laboral que regulan trabajadores estrictamente nacionales. Esto poco efecto tiene, si la mayoría de personas en el sector, no tienen un estatus de residencia en el país que permite acceder a la categoría de trabajador nacional.

Formas de empleo irregular Las plataformas han desarrollado estrategias para circunvalar la Ley Rider, tanto a nivel laboral como migratorio. Las plataformas demandan una mano de obra disponible (24 horas los 7 días semanales) y a nivel contractual, desechable, en cuanto a su función como repartidor eficiente.

IP Proyecto I+D+i: RIDERS http://riders.unizar.es/

 

Se adjuntan imágenes del encuentro científico, de la exposición y del vídeo que se pueden visionar en el Centro Joaquín Roncal.  

 

Potenciales temas y puntos de contacto para entrevistas o escritura de artículos periodísticos de interés para los medios:

  • Capitalismo de plataformas: Jose Ángel Bergua -  Catedrático de Sociología de UNIZAR
  • Cooperativismo de plataformas: David Pac - IP del Grupo de Investigación Sociología, Creatividad e Incertidumbre
  • Género y plataformas: Ana Lucía Hernández Cordero - Profesora del Master de Género de UNIZAR
  • Exposición fotográfica VIDAS RIDER: Paula G. Granados- Profesora del área de Antropología del Dept. de Psi y Sociología UNIZAR
  • Empleo irregular en las plataformas: Pablo Sanz - Especialista en relaciones laborales, UNIZAR
  • Vida cotidiana de los repartidores: Carlos Diz - Antropólogo de la Universidad A Coruña
  • Políticas migratorias y plataformas de reparto: Sebastián Cobarrubias - Geógrafo investigador de ARAID
  • Proyecto de investigación internacional sobre plataformas de reparto en España: Maribel Casas-Cortés, Investigadora Ramón y Cajal, UNIZAR

 

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