
Cuando era adolescente no tenía una vocación clara hacia la Química. La elegí porque Biología o Farmacia, que también me gustaban, no se podían estudiar en Zaragoza. No me arrepiento de mi decisión. He descubierto nuevas moléculas con aplicaciones en campos como la catálisis o los materiales fotoluminiscentes (OLEDs). He dedicado toda mi vida a la investigación y la docencia, ambas tareas exigentes, pero eso no me ha impedido llevar una vida “normal”, como mujer y madre de tres hijos. No quiere decir que sea una tarea fácil y que no requiera esfuerzo, pero con ilusión y trabajo se puede llegar donde uno se proponga.
Los desafíos de la sociedad actual deben ser afrontados desde muchos ámbitos y, sin duda, la Química es uno de ellos. Si eres observadora, curiosa, te gusta experimentar, no tienes miedo a equivocarte, tienes ilusión y ganas de trabajar, la Química puede ser tu futuro. ¡Anímate!
De niña era una estudiante aplicada a la que le gustaban las matemáticas y las ciencias naturales, así que, en Bachillerato, cuando tuve que elegir optativas, elegí química, biología y geología. Más adelante, a la hora de elegir una carrera, me di cuenta de que me gustaban muchas y no tenía una vocación clara hacia la Química. Sin embargo, me decidí por ella porque Biología o Farmacia, que también me gustaban, no se podían estudiar en Zaragoza. Además, por aquel entonces, tenía un novio, que luego sería mi marido y gran compañero de vida, que estudiaba en la Universidad de Zaragoza. No me arrepiento de mi decisión.
Soy catedrática de Química Inorgánica, docente en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) y desarrollo mi investigación en el Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea (ISQCH). Mi investigación está centrada en la síntesis, caracterización y estudio de aplicaciones de compuestos organometálicos, que contienen un metal de transición rodeado de átomos de otros elementos. Entre ellos, se encuentra normalmente el carbono. Estos compuestos pueden tener aplicaciones muy diversas, por ejemplo, como catalizadores (aceleradores de las reacciones) o pueden tener propiedades luminiscentes por lo que pueden ser utilizados en dispositivos emisores de luz (OLEDs), como en las pantallas de un teléfono móvil.
Nuestro grupo ha mantenido colaboraciones con la industria nacional e internacional y una de las mayores satisfacciones de mi investigación es descubrir cómo una molécula que has diseñado, sintetizado y caracterizado tiene una aplicación que puede ser interesante para la empresa.
Yo no diría que he tenido grandes dificultades en mi carrera científica por ser mujer, más allá de las que tienen los investigadores porque hay mucha competencia y hay que trabajar muy duro para salir adelante. En cuanto a mis logros, diría que, sin duda, los mayores han sido y son mis tres hijos. Compatibilizar su crianza con mi profesión ha exigido sacrificios, pero también me ha reportado muchas satisfacciones. En la actualidad la conciliación de la vida laboral y familiar es más fácil que en la época que me tocó vivir a mí cuando mis hijos eran pequeños, así que animo a las niñas y adolescentes a que no descarten ninguna profesión por ser mujeres.
Los desafíos de la sociedad actual requieren ser afrontados desde muchos ámbitos y sin duda la química es uno de ellos. A una niña o adolescente le diría: si eres observadora, curiosa, te gusta experimentar, no tienes miedo a equivocarte, tienes ilusión y ganas de trabajar, la química puede ser tu futuro. ¡Anímate!