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Especialidad
Ingeniería Química
Línea de investigación
Desarrollo de materiales avanzados y membranas para la energía y el medio ambiente
Grupo-IUI
Grupo de Membranas y Catálisis con Materiales Nanoestructurados (MECANOS)
IUI Mixto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA, CSIC-UNIZAR)

Beatriz Zornoza Encabo

Ingeniera Química

Desde niña, la curiosidad ha guiado mi camino. Mi profesora de Química en el instituto Goya encendió la chispa que hoy define mi vocación. Soy Ingeniera Química, Investigadora Ramón y Cajal en el INMA, y trabajo en el desarrollo sostenible de membranas y materiales porosos tipo MOF (reconocidos en el Nobel de Química 2025), capaces de capturar CO₂ y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Nunca sentí que la ciencia tuviera género, aunque conciliar la maternidad con la carrera investigadora en un sistema competitivo ha sido un reto que refuerza mi compromiso con una ciencia más humana y cercana. Creo en la divulgación y en el valor de los referentes, como veo cada día en la ilusión de mis hijos —una futura profesora, un científico en potencia y una pequeña que no deja de preguntar “¿por qué?”—. Animo a niñas y jóvenes a ser curiosas, críticas y desafiantes: ahí empieza todo.

Qué despertó mi vocación

Mi vida ha estado enmarcada entre tres barrios: San José, Torrero y Centro, en las inmediaciones del Parque Pignatelli y el Canal Imperial de Aragón. Desde niña, la curiosidad ha guiado mi camino. Mi mente se llenaba de preguntas: ¿por qué pasa esto? ¿cómo funciona aquello? Fue mi profesora de Química en el instituto Goya quien encendió la chispa que hoy define mi vocación. Comencé estudiando Ingeniería Técnica Industrial (Química Industrial) en la Universidad de Zaragoza y, en el proyecto final, tuve mi primer contacto con los laboratorios de investigación. Monté una práctica de Ingeniería Química, que más adelante tuve la oportunidad de explicar a los alumnos como docente en el departamento de IQTMA junto a mi supervisora. Pero sentía que aún me quedaban preguntas por responder… y también una espinita clavada: no haber podido vivir una experiencia internacional. Por eso decidí continuar con el segundo ciclo de Ingeniería Química, una decisión que marcaría mi futuro.

Mediante el programa Erasmus, cursé mi último año en Dinamarca. Los resultados de aquel trabajo dieron lugar a mi primer artículo científico y con él llegó una ilusión que ya no me abandonó. Me incorporé a un grupo puntero en el desarrollo de nuevos materiales porosos y membranas poliméricas para separaciones moleculares, donde realicé mi tesis doctoral y continúo ahora mi investigación. A lo largo de mis etapas pre- y posdoctorales he vivido experiencias enormemente enriquecedoras, trabajando varios meses en otros centros de investigación de España, Estados Unidos, Países Bajos y Francia. Cada estancia amplió mi mirada, no solo como investigadora, sino también como persona.

Investigo en…

Actualmente, desarrollo mi labor investigadora en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), una institución de la que me siento orgullosa de formar parte y a la que agradezco el entorno científico, humano y colaborativo que ofrece. 

Mi investigación se centra en el desarrollo de membranas y materiales avanzados, como los MOF (Metal-Organic Frameworks), con aplicaciones en energía y el medio ambiente. En particular, trabajo en la búsqueda de soluciones sostenibles para la captura de CO₂, uno de los grandes retos para hacer frente al cambio climático. Además, que los creadores de los MOF hayan sido reconocidos con el Premio Nobel de Química 2025 es un impulso para seguir investigando. Mi objetivo es avanzar hacia procesos y materiales más eficientes, pero también más respetuosos con el medio ambiente.

Posibles dificultades: mujer/carrera investigadora

La carrera investigadora es apasionante, pero también exigente y, en muchos momentos, incierta. Uno de los mayores retos es el camino hacia la estabilización profesional. Dar lo mejor de una misma y trabajar con compromiso y pasión es fundamental, pero también influyen otros factores como el contexto, la suerte y el acompañamiento del entorno.

En mi caso, nunca sentí que la ciencia tuviera género, pero conciliar la maternidad con la carrera profesional en un sistema tan competitivo no siempre es sencillo, por lo que cada parón cuenta. Estas experiencias forman parte del recorrido y han reforzado mi compromiso con una ciencia más humana, consciente y conectada con la sociedad. En este camino, el apoyo incondicional de mi familia y amigos ha sido esencial.

Para mí, la investigación no termina en el laboratorio, ya que divulgar ciencia es también acercarla a la sociedad y explicar por qué investigamos y qué futuro estamos construyendo. Por eso creo firmemente en la divulgación científica y en la importancia de los referentes. Disfrutar de mis tres hijos es lo más gratificante, y ver su motivación diaria —una futura profesora, un científico en potencia y una pequeña que no deja de preguntar “¿por qué?”— me recuerda el impacto que puede tener el trabajo de cada investigador/a en las nuevas generaciones. La ciencia es una herramienta para transformar mentes y realidades, por lo que animo a niñas y jóvenes a ser curiosas, críticas y desafiantes. Es ahí donde empieza todo.