
Crecí en una familia numerosa en la que leer, dialogar y compartir ideas formaba parte de la vida diaria. Esa forma de educar despertó mi interés por reflexionar y afrontar los problemas con argumentos.
Hoy soy profesora e investigadora de Derecho Administrativo y me encanta profundizar en esta ciencia social, sobre todo cuando influye directamente en el diseño de las ciudades, la protección del medio ambiente, la salvaguarda del patrimonio cultural o la incorporación de soluciones innovadoras en la sanidad pública.
Investigar en Derecho implica comprender cómo funcionan las normas, escuchar a quienes las aplican y a quienes deben cumplirlas, y proponer soluciones que ayuden a resolver conflictos. Por eso creo que el Derecho ayuda a mejorar nuestra forma de vivir hoy y a construir un futuro mejor. Me siento afortunada por poder dedicarme a ello.
Crecí en una familia numerosa en la que leer, dialogar y compartir ideas era algo cotidiano. También los juegos de mesa y los juegos colaborativos eran una forma de aprender a escuchar a los demás, a respetar reglas y a buscar soluciones compartidas. Desde pequeña aprendí a pensar antes de responder y a afrontar los problemas con calma y argumentos. Muchas veces, ante mis preguntas, la invitación era a reflexionar por mí misma, con explicaciones que me ayudaban a encontrar mis propias respuestas. Esa forma de educar influyó de manera decisiva en mi manera de ver el mundo.
Además sentía admiración por mi padrino, abogado. Me atraía la posibilidad de ayudar a las personas y de resolver conflictos aplicando las leyes. Cuando llegó el momento de elegir carrera dudé entre Psicología y Derecho, pero finalmente opté por este último. La decisión fue un acierto, ya que la carrera me gustó desde el principio y confirmó mi interés por comprender cómo las normas influyen en la vida de las personas y en la organización de la sociedad.
Mi investigación se sitúa en el ámbito del Derecho Administrativo, una ciencia social que analiza cómo las normas influyen directamente en nuestra vida diaria a través de la actuación pública. Trabajo en varias líneas conectadas entre sí: urbanismo, medio ambiente, patrimonio cultural y contratación pública.
Investigo sobre cómo se diseñan las ciudades en las que vivimos, cómo se cuida el entorno que nos rodea y cómo se salvaguarda el patrimonio que forma parte de nuestra historia compartida. También analizo cómo las administraciones públicas pueden utilizar la contratación como una herramienta estratégica para impulsar políticas, favorecer la innovación y generar valor social.
Una parte importante de mi investigación se centra en la compra pública de innovación, especialmente en el ámbito de la salud, donde dirijo una cátedra en colaboración con el IACS. Desde este espacio combino investigación, formación y transferencia de conocimiento con el objetivo de aportar seguridad jurídica y facilitar que las administraciones impulsen soluciones innovadoras para mejorar la atención sanitaria y beneficiar directamente a la ciudadanía.
Investigar en Derecho implica comprender cómo funcionan las normas, escuchar a quienes las aplican y a quienes deben cumplirlas, y proponer soluciones que ayuden a resolver conflictos. Es un trabajo que conecta reflexión y práctica y que permite transformar el conocimiento jurídico en soluciones útiles para la vida cotidiana
El Derecho es un ámbito en el que hay muchas mujeres, aunque en mi área concreta de Derecho Administrativo la presencia femenina sigue siendo reducida. En mi trayectoria académica he contado con el apoyo de profesionales de gran valía y en los proyectos de investigación y contratos en los que he participado he trabajado con equipos diversos, formados por mujeres y hombres, por lo que me considero afortunada. Como en cualquier carrera investigadora, hay momentos en los que es necesario reforzar la confianza en el propio trabajo y seguir avanzando con constancia.
La experiencia me ha mostrado que el esfuerzo, la dedicación y la responsabilidad permiten construir una carrera investigadora sólida y coherente. Por eso creo que es importante que más mujeres sigan apostando por el Derecho como un campo de conocimiento desde el que contribuir, con rigor y compromiso, a un mundo mejor.