
Siempre me ha gustado la naturaleza. Mis veranos de infancia, correteando por los campos de mis abuelos junto a mis hermanos y primos, y más tarde mis paseos por la montaña, despertaron en mí la curiosidad por observar y conocer nuestro entorno natural. Esa vivencia fue la que me llevó a estudiar Biología y, posteriormente, a dedicarme a la ciencia.
En la actualidad investigo cómo las personas se organizan, cooperan y toman decisiones para gestionar de manera sostenible recursos naturales como el agua, los bosques, los pastos o las pesquerías.
El camino hasta aquí ha requerido dedicación, esfuerzo y perseverancia, pero, sobre todo, inquietud y un interés constante por analizar las interacciones sociales vinculadas al uso de la naturaleza, con el objetivo de contribuir a una sociedad más sostenible y justa.
Siempre he sentido una profunda conexión con la naturaleza y disfruto especialmente de los paseos al aire libre. Esta pasión nació en mi infancia, cuando corría por los campos de mis abuelos junto a mis hermanos y primos, y se consolidó más adelante, durante mi juventud, al iniciarme en la montaña. Sin duda, este contacto continuo con el entorno natural despertó en mí la curiosidad por observarlo y comprenderlo, lo que me llevó a estudiar Biología. En la universidad, mis profesores y profesoras me transmitieron la importancia de entender las complejas interacciones entre las personas y la naturaleza como base para un desarrollo sostenible de los valiosos ecosistemas que nos rodean. Desde entonces, mi labor como científica se centra en entrevistar a personas dedicadas a actividades como la ganadería, la agricultura o la pesca. A partir de sus experiencias, analizo cómo la gestión tradicional de los recursos naturales se adapta a las condiciones locales y responde a los desafíos del cambio global.
Investigo cómo las personas se organizan, cooperan y toman decisiones de manera colectiva para gestionar sosteniblemente recursos naturales como el agua, los bosques, los pastos o las pesquerías. Integrando conocimientos de las ciencias sociales y de las ciencias de la vida, analizo cómo la diversidad de reglas y normas en sistemas como la trashumancia o los regadíos tradicionales evoluciona a lo largo del tiempo y del espacio. El objetivo último de mi investigación es contribuir a una sociedad más sostenible y justa, así como poner en valor las reglas tradicionales como parte de nuestro patrimonio cultural inmaterial.
Mi camino como mujer científica ha requerido dedicación, esfuerzo y perseverancia, pero, sobre todo, curiosidad y un interés constante por aprender y por entender las interacciones sociales vinculadas al uso de los recursos naturales. La etapa más difícil llegó cuando decidí formar una familia y tuve que compatibilizar mi papel de madre con la investigación. No es de extrañar, ya que la maternidad es una de las principales razones por las que muchas mujeres abandonan la carrera científica. Luchar contra este abandono es fundamental para lograr una Academia más diversa e igualitaria.