Salir
Especialidad
Física Nuclear y de Partículas
Línea de investigación
Física de Astropartículas: Detección de materia oscura
Grupo-IUI
Centro de Astropartículas y Física de Altas Energías (CAPA, UNIZAR)
[Grupo de Investigación en Física Nuclear y Astropartículas (GIFNA)
y Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC)]

Theopisti Dafni

Física

Desde niña me gustaban los números, pero fue un profesor excepcional en el último año de instituto quien despertó mi vocación al mostrarme la belleza de la Física. En la carrera disfruté con la Física Nuclear y de Partículas, desvelando capa a capa la naturaleza del universo, como si fuera un gran y apasionante puzzle. Tras la licenciatura, me trasladé fuera de Grecia para hacer un doctorado en el CERN, el principal laboratorio europeo de Física de Partículas. Hoy diseño detectores para encontrar huellas de la materia oscura en entornos experimentales complejos, en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc y en Hamburgo. Gracias a la investigación he vivido en varios países y desarrollado mi carrera en entornos internacionales. Conciliar la maternidad y afrontar la exigencia de una carrera científica ha requerido resiliencia, pero no ha cambiado la pasión por mi trabajo.

Qué despertó mi vocación

Desde muy joven fui una buena alumna y me sentí especialmente atraída por las ciencias. Tenía claro qué caminos no quería seguir, pero dudé durante un tiempo entre las matemáticas y alguna ingeniería. Fue en el último año de instituto cuando un profesor excepcional despertó definitivamente mi vocación al mostrarme la belleza y la profundidad de la física. Ya en la licenciatura, elegí de forma sistemática todas las asignaturas optativas relacionadas con la física nuclear y de partículas, al permitir desvelar, a través de los experimentos y de los avances tecnológicos que los hacían posibles, capa a capa, la naturaleza más fundamental de lo que nos rodea, como si se tratara de un gran puzzle que se va completando con cada nueva pieza.

Tras finalizar la licenciatura, conseguí una beca para realizar un doctorado y opté por un experimento de menor tamaño en el CERN, en Ginebra, el principal centro europeo de física de partículas y uno de los más relevantes a nivel mundial. Así inicié mi trayectoria internacional y el comienzo de una vida profesional desarrollada fuera de mi país de origen (Grecia), en distintos entornos científicos y culturales.

Investigo en…

Diseñamos detectores capaces de “escuchar” (registrar) fenómenos extremadamente raros, con el objetivo de responder al gran enigma de la ciencia actual: la naturaleza de la materia oscura, una forma de materia invisible que constituye alrededor de cinco veces más del contenido del universo que la materia conocida. Detectar estas señales tan esquivas requiere condiciones muy especiales. El Laboratorio Subterráneo de Canfranc proporciona ese entorno privilegiado, un auténtico “silencio cósmico” bajo la montaña. Allí desarrollamos el experimento TREX-DM. En paralelo, en el experimento internacional IAXO, con sede en Hamburgo, trabajamos en  reproducir en superficie condiciones lo más cercanas posible a las de un laboratorio subterráneo. Ambos proyectos se desarrollan en el marco de grandes colaboraciones, integradas por científicas y científicos relacionados con la física, las matemáticas, la ingeniería, la informática o la química. Mi trabajo abarca tanto el desarrollo y la puesta a punto de los detectores como el análisis de los datos que producen, buscando las huellas características que permitirían identificar las señales que estamos tratando de observar.

Posibles dificultades: mujer/carrera investigadora

Ser mujer en la investigación científica implica desafíos adicionales que no siempre son evidentes. Nos apasiona lo que hacemos y eso hace más llevadero el esfuerzo diario, pero la vida en investigación es muy exigente y fomenta una elevada autoexigencia. Conciliar la maternidad con la docencia universitaria y la investigación ha requerido reorganizar prioridades y aprender a gestionar el tiempo de manera más eficiente. Sin embargo, se mantienen las autoexigencias profesionales de antes, aunque ya no es posible dedicar al trabajo, a los viajes o a ciertas responsabilidades la misma intensidad. Aunque no soy consciente de haberme enfrentado directamente a barreras profesionales por ser mujer, creo que este tipo de experiencias se viven de forma diferente entre hombres y mujeres, lo que constituye una desventaja sutil pero real. Mantener el equilibrio entre vida personal y profesional requiere flexibilidad, apoyo y una reflexión constante sobre las propias expectativas.